Ojalá siempre seguir disfrutando la vida como los niños disfrutan del Carnaval…
Restos del Carnaval. Cuento de Clarice Lispector.
(…) ese chico muy guapo se paró frente a mí y con una mezcla de cariño, grosería, broma y sensualidad me cubrió el pelo, ya lacio, de confeti: por un instante permanecimos enfrentados, sonriendo, sin hablar. Y entonces yo, mujercita de ocho años, consideré durante el resto de la noche que al fin alguien me había reconocido; era, sí, una rosa.
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Oxalá continuar sempre desfrutando da vida como as crianças desfrutam do Carnaval…
Restos do Carnaval. Conto da Clarice Lispector.
(…) esse menino muito bonito parou diante de mim e, numa mistura de carinho, grossura, brincadeira e sensualidade, cobriu meus cabelos já lisos de confete: por um instante ficamos nos defrontando, sorrindo, sem falar. E eu então, mulherzinha de 8 anos, considerei pelo resto da noite que enfim alguém me havia reconhecido: eu era, sim, uma rosa.
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Foto: Rodrigo Camargo (@rodumbra)